Los músicos acostumbramos cuidar mucho de nuestros dedos, manos y voz, ya que son las partes de nuestro cuerpo con las cuales hacemos música. Sin embargo, cuando pensamos en nuestro bienestar y salud, casi nunca nos preocupamos por nuestra audición. El oído es muy especial ya que esta parte de nuestro cuerpo no puede repararse a sí misma. Además, el daño que sufre por sonidos extremadamente fuertes es acumulativo en el tiempo. Los músicos estamos expuestos a grandes variaciones de ruido a diario. La exposición breve y ocasional a sonidos fuertes, como el pitar de un bus o es pasar de un avión, no causa daños permanentes (por lo general). El problema es cuando esos ruidos fuertes o música fuerte se mantienen en niveles altos durante un período de tiempo prolongado. Esto hace que las células auditivas, que son similares a pelos dentro de la cóclea de nuestros oídos, se desgasten casi como las puntas abiertas al final de un cabello. Algunas de esas células se regenerarán, pero otras morirán y no serán reemplazadas. Cada célula perdida disminuye la calidad de la audición de una persona. Con el tiempo, esta pérdida es acumulativa y puede ser significativa. Según la Organización Mundial de la Salud (2019), ''1100 millones de jóvenes (entre 12 y 35 años de edad) están en riesgo de padecer pérdida de audición por su exposición al ruido en contextos recreativos''. Estas cifras revelan la precariedad de la salud auditiva, por lo que vale la pena tomar en cuenta las medidas de prevención que podemos tomar para preservar nuestra audición hasta la vejez.
El signo más común de daño auditivo en etapa temprana es el zumbido en los oídos. El zumbido se presenta comúnmente cuando estamos en un concierto con música a todo volumen y en ciertos tipos de trabajos donde se maneja maquinaria pesada. El ruido persistente de altos decibelios de un parlante, el estruendo de una sección de percusión o el motor de una sierra pueden desgastar las delicadas células auditivas del oído. Si inmediatamente después de escuchar música o un sonido fuerte escuchamos un zumbido en los oídos, significa que nuestra audición se ha dañado. El grado del daño depende en gran medida de la intensidad de la onda del sonido. Hay que entender que el sonido no es más que variaciones de presión que se transmiten a través del aire. Un sonido fuerte, así como un cambio de presión repentino, pueden dañar el sistema auditivo. La solución para proteger nuestra audición como músicos es usar tapones para los oídos durante los ensayos y conciertos, especialmente si tocas la batería o algún instrumento de percusión. Hay varios modelos de tapones para los oídos disponibles en el mercado, que varían entre los $10 y $15. Para uso profesional de alto nivel, también se pueden encontrar tapones para los oídos moldeados especialmente al oído del cliente. Otra causa común de pérdida auditiva es la amplificación excesiva del sonido cuando usamos auriculares y audífonos. Es importante tener en cuenta que estos aparatos pueden dañar nuestra audición permanentemente si no los usamos a volúmenes adecuados.
Referencias:
OMS. (15 de marzo de 2019). Sordera y pérdida de la audición. Recuperado de https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/deafness-and-hearing-loss

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