La voz humana, en su doble función de comunicación y canto, es el instrumento por excelencia del ser humano. En este post aprenderás las causas del daño al aparato vocal y unas recomendaciones de cómo cuidar mejor de tu voz.
Existen 3 clases de conductas que pueden exponer a una persona al riesgo de sufrir daño vocal: abuso vocal, mal uso y uso excesivo (Mora, Clavijo, Galdames, Maya, Soto. 2018. p. 117).
El abuso vocal se refiere a comportamientos que tensan o lesionan los pliegues vocales, también llamadas cuerdas vocales. The Voice Foundation nos indica que los pliegues vocales son las bandas de músculos que vibran para crear sonido dentro de la laringe, que es el órgano hueco que administra el flujo de aire y el sonido en la parte superior de la tráquea. Los comportamientos abusivos incluyen fumar, no beber suficiente agua, gritar y toser.
El mal uso de la voz significa un uso inadecuado de nuestra voz. Un ejemplo es hablar en un tono más alto o más bajo de lo natural, lo que puede suceder cuando un individuo acostumbra usar su voz en un registro diferente o adapta un tono diferente para satisfacer las demandas de su entorno.
Otro ejemplo de posible mal uso es el gutural, que es cuando una persona habla en un tono bajo y carrasposo. Los guturales provocan vibraciones en la parte posterior de la garganta, en lugar de en los pliegues vocales. El gutural no necesariamente causa daño a la voz, sin embargo, el proyectar la voz fuerte mientras se mantiene un gutural, provoca un mayor riesgo de lesión vocal. Este tipo de canto es muy común en el género del metalcore y hardcore.
El uso excesivo de la voz es usar la voz con frecuencia sin descansar lo suficiente. El uso excesivo puede ocurrir cuando alguien extiende regularmente su voz más allá de su capacidad normal. Esto le sucede comúnmente a profesores que enseñan varias materias en un día, a los pastores de las iglesias, y a los cantantes, por su puesto (Mora, et al. 2018. p. 119).
El abuso, el mal uso y el uso excesivo de la voz pueden provocar tensión y fatiga. Si estos comportamientos no cambian, las personas pueden experimentar un daño vocal grave o incluso un trastorno de la voz. Otras causas de daño vocal incluyen el consumo de ají, bebidas muy frías, cebollas, y ajo (Mora, et al. 2018. p. 118).
Con algunos cambios en la rutina y el entorno, se puede marcar una diferencia significativa en nuestra salud vocal. Lo fundamental es calentar antes de usar la voz y enfriar después de usarla. Intenta realizar los siguientes ejercicios de calentamiento y enfriamiento vocal:
Trino de labios: manteniendo la boca cerrada, expulsa aire entre los labios, dejándoles vibrar mientras tarareas cualquier nota. Es necesario respirar profundamente para lograrlo. A medida que te acostumbres al ejercicio, puedes tararear una melodía que te sea familiar.
Zumbido resonante: para este ejercicio vas a hacer un zumbido que resuene en la cara, en lugar de en la garganta. Los cantantes podrán diferenciar este tipo de zumbido más rápidamente. Si no sabes si lo estás haciendo bien, trata cerrando los dientes y sentirás como vibra tu rostro. Realiza el zumbido ligeramente durante uno o dos minutos.
Burbujas: este ejercicio consiste en soplar burbujas a través de un sorbete en una botella de agua o un vaso medio lleno de agua. Abajo te dejo un video para que veas cómo se hace.
Referencias:
Mora, K. & Clavijo, F. & Galdames, S. & Maya, C. & Soto, V. (2018). Contexto Ocupacional, Abuso y Mal Uso Vocal en Profesores de la Ciudad de Iquique. 116-120.
The Voice Foundation. (s.f.). Key Glossary Terms. Recuperado de https://voicefoundation.org/health-science/voice-disorders/anatomy-physiology-of-voice-production/understanding-voice-production/

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