Es normal ver en la tele, durante los partidos de fútbol, cómo los jugadores se lesionan en la cancha. Ellos reciben fisioterapia, se aplican compresas de frío y calor, electrodos, ultrasonido, en fin. Ni siquiera Messi o Cristiano Ronaldo se salvan de torcerse un tobillo alguna que otra vez. Así mismo, las lesiones en los músicos son más frecuentes de lo que se creería, y muchas veces no se sabe cómo tratarlas. Desde lesiones auditivas, daño al aparato vocal, hasta problemas de espalda- todas estas patologías pueden convertirse en una pesadilla para un músico, en especial para uno que depende económicamente de su habilidad para tocar su instrumento. Es muy común que el músico ignore los riesgos a los que se expone cuando no practica de forma adecuada, aunque la prevención es sencilla. Se debe realizar un estiramiento antes y después de practicar, buscar posiciones ergonómicas que se adapten al cuerpo de cada uno a la hora de tocar su instrumento, y se debe tomar descansos intermitentes durante la sesión de práctica. Desafortunadamente, el tratamiento y prevención de las lesiones en los músicos no suele ser discutida hasta después de sufrirlas. Según Cubells (2010), las estadísticas señalan que entre las lesiones ''el sistema más afectado es el músculoesquelético (66,4%), y dentro del sistema musculoesquelético las zonas más afectadas son en primer lugar las extremidades superiores y en segundo lugar la columna, principalmente la columna cervical'' (p.16). Cubells también señala que tres de cada cuatro músicos tienen o han tenido problemas relacionados con la práctica de un instrumento. Dichos problemas ocurren por diversos factores, uno de ellos siendo el instrumento en sí. Para tocar su instrumento, la persona debe adoptar una posición que se acople al instrumento. Esto genera tensión adicional en el cuerpo. Los instrumentos tienen tamaños y formas predeterminadas con el propósito de sonar lo mejor posible, mientras que los seres humanos no. Es por esto que algunos instrumentos hacen más propensos a sus instrumentistas a sufrir de cierto tipo de problema. Por ejemplo, para tocar el violín se debe inclinar un poco la cabeza y tener el hombro levantado.
Esta postura no es natural para el cuerpo, y sostenerla por un largo periodo de tiempo inevitablemente traerá complicaciones. El cuerpo tiende a reajustarse para contrarestar el problema inicial y así evitar el dolor, lo cual favorece la aparición de lesiones en músculos y articulaciones alejadas del origen. La mejor postura es la que sostiene un equilibrio fisiológico y evita sobrecargar a un área con toda la tensión. Otro factor que influye en la aparición de lesiones es la técnica inapropiada. Ocurre que el músico busca sacar un sonido potente de su instrumento para ser mejor escuchado, pero esto puede resultar contraproducente cuando trae consigo dolores. Es importante, al menos al inicio de su aprendizaje, que el instrumentista reciba la instrucción de un profesor para que le enseñe cómo tocar su instrumento. No solo va a obtener el sonido que busca, sino que va a hacerlo con menos daño a su propia salud.
Referencias:
Cubells, R. (2010). Músicos y lesiones. pp. 16-18. Recuperado de https://upcommons.upc.edu/bitstream/handle/2099/12301/02%20M%C3%BAsicos%20y%20lesiones.pdf


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